sábado, 20 de febrero de 2021


¿CÓMO👀 REDACTAR UN ENSAYO ACADÉMICO Y NO MORIR EN EL INTENTO?

👋TIENES QUE HACER UN ENSAYO Y NO SABES COMO, AQUÍ TE PRESENTAMOS COMO REDACTAR UN ENSAYO

 “Para la próxima clase quiero un ensayo…” Esa frase que hace temblar a los estudiantes cada vez que un docente la menciona después de ver una película o leer un artículo en clase.

¿A qué se deberá este miedo a los ensayos? Para empezar casi ningún estudiante sabe lo que es y para ser sinceros, los docentes tampoco se ponen de acuerdo. Pareciera que cada quien tiene su propia interpretación acerca de este tipo de texto.

Además, a este desconocimiento acerca de qué es un ensayo, se suma el no saber sobre qué escribir. Cada vez que se abre el procesador de texto y la página en blanco aparece, es como si todas las ideas se borraran de la mente. Pueden pasar horas y la página sigue en blanco, las ideas revolotean en la cabeza, pero ninguna se concreta. Para aprender sobre esto veamos: 

¿Qué es un ensayo?

“Un escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de mostrar el aparato erudito”.

Con una definición así, quizás no nos quede muy claro el concepto.

Probemos de nuevo… 

Un ensayo es un tipo de escritura que expone una serie de argumentos y reflexiones sobre un tema concreto de gran interés para el autor.

Su finalidad es expresar su propia opinión basada en investigaciones y conocimientos personales y, en función del tipo de ensayo, también puede buscar un convencimiento en el lector.

Otra definición más sencilla y clara es que un ensayo es un escrito libre. Esto quiere decir que el tema sobre el que trate dicho escrito podrá ser libre y personal, cada autor escogerá el que más le interese.  

Quiero escribir un ensayo ¿Por dónde empiezo? 

Cuando se va escribir un ensayo lo primero es tener muy claro el tema que queremos exponer.  Pero aveces nos vienen a la mente ideas como:  “Mejor lo haré mañana”, “lo haré cuando esté descansado”, se dice el joven auto engañándose porque muy dentro de sí sabe que lo hará en la madrugada de la fecha de entrega. Y es ahí donde comienza el circo de los errores, ya que una de las características principales del ensayo es la revisión. ¡SIEMPRE tienes que revisar lo que redactaste! Volveremos a este punto más adelante, por ahora concentrémonos en la forma del ensayo.  

A grandes rasgos “el ensayo es un texto escrito, generalmente breve, que expone, analiza o comenta una interpretación personal, sobre un determinado tema: histórico, filosófico, científico, literario, etc.…” (Vásquez, 2005). En otras palabras, un ensayo puede tratar sobre cualquier tema y reflejar la opinión del escritor, sin embargo, antes de empezar a escribir como si estuvieras diseñando un meme, considera que hay diferentes tipos, y la forma en como expresas tu opinión cambiará según la clase de ensayo que redactes.  

En la universidad es muy común que pidan ensayos argumentativos ya que consisten en presentar ideas respecto un tema específico y explicar con fundamentos si estás a favor o en contra del mismo. Además, son la antesala al anteproyecto de investigación, así que tómalos en serio porque te servirán de práctica para cuando necesites redactar tu tesis. 

Para empezar, el ensayo se divide en introducción, desarrollo y conclusión. Según Gamboa (2019), en la introducción presentas la idea principal y el propósito de tu ensayo; en el desarrollo, das lugar a los argumentos, siendo necesario que incluyas citas, fuentes y referencias para sustentar lo que dices; por último, en la conclusión, recapitulas las ideas que presentaste a lo largo del ensayo. 

Ahora que identificaste las partes del ensayo ¿cómo redactas uno?

1. 👉👈Delimita el tema, hazlo lo más específico posible, de lo contrario, tendrás en tus manos un monstruo de mil cabezas y tu ensayo carecerá de coherencia.

2. Recopila información. Busca en internet y de preferencia utiliza motores de búsqueda académicos como Google Scholar , Dialnet, Redalyc, Educateca. Ten cuidado con wikipedia,  monografías.com, misb uenastareas y sitios parecidos porque a diferencia de los sitios académicos carecen de rigor científico.📜

3. Analiza la información. Puede ser tentador incluir todos los PDFs que descargaste en la lista de referencias para que se vea que le echaste ganas.  No obstante, no todas las fuentes consultadas te serán útiles, así que tienes que leerlas y seleccionar las que respalden tus argumentos.

4. Bosquejo. Elabora una guía rápida de la estructura que tendrá tu ensayo.  Es decir, una lista de tus ideas y  su orden. Planifica cuáles puntos tocarás en la introducción, qué argumentos y fundamentos mencionarás en el desarrollo procurando que sea un argumento por párrafo; en la conclusión plasma las ideas más representativas del ensayo, además ten listas las fuentes a utilizar en tu ensayo, también, piensa en un título tentativo.


5. Redacta el borrador. Con base en el bosquejo que elaboraste, comienza a redactar. En esta etapa date vuelo, escribe con lo que leíste y estructuraste en el punto anterior. Ya que si empiezas a corregir mientras escribes, te tardarás más.

6. Añade las fuentes a tu ensayo. Recuerda apegarte a las normas APA.

7. Revisa y corrige. Este punto es crucial. Muchas veces por dejar las tareas a lo último, se entregan trabajos con errores absurdos. Así que, para evitar una mala nota, REVISA tu ensayo y CORRIGE. De buenas a primeras lo que escribiste suena bien pero una vez que dejaste pasar un día y lo relees te das cuenta de todos los detalles a mejorar, desde la ortografía, pasando por la inserción de tus fuentes,  incluso hasta la organización de todo el ensayo. No pasa nada, solo corrige y vuelve a revisar. Rinse and repeat. (Tecnológico de Monterrey, 2012)

Ten en cuenta que en la introducción atraes al lector, mientras que en la conclusión induces a la reflexión. (García, 2019). Aunque suene contradictorio, redacta la introducción y el título al final porque ya sabes de qué se trata tu ensayo y te será más fácil encontrar los puntos claves.  Apóyate en quién más confianza tengas y pídele que lea tu ensayo. Puede darte su opinión desde el punto de vista del lector


Recomendaciones finales.

Después de repetir el paso siete las veces que fueron necesarias por fin terminaste tu ensayo. ¡Felicidades! Ahora cerciórate de guardar antes de cerrar Word, porfas, porfas, porfas.

Referencias

• Gamboa, Y. (2019). Universidad Piloto de Colombia. Recuperado de http://www.unipiloto.edu.co/descargas/archivo_administracion_de_empresas...

• García, V. (2019) 5 pasos para hacer un ensayo fácil y bien hecho [Blog] Normas para trabajos y documentos escritos. Recuperado de https://normas.co/como-hacer-un-ensayo/

• Tecnológico de Monterrey. (2012). Planear y construir borradores. Ensayo argumentativo. México: CREA Centro de Recursos para la Escritura Académica del Tecnológico de Monterrey. Recuperado de http://sitios.ruv.itesm.mx/portales/crea/planear/como/ensayo_arg.htm

 

-Tomado de : ¿CÓMO REDACTAR UN ENSAYO ACADÉMICO Y NO MORIR EN EL INTENTO?

UNIVERSIDAD DE ORIENTE

URL: https://coatzacoalcos.uo.edu.mx/content/%C2%BFc%C3%B3mo-redactar-un-ensayo-acad%C3%A9mico-y-no-morir-en-el-intento-1



jueves, 18 de febrero de 2021

Cómo hacer una conclusión excepcional de un texto o ensayo con estas técnicas por: Valentina Giraldo

Responsable por la estrategia de Internacionalización de Rock Content.

Una conclusión es la parte de un texto o ensayo que tiene el objetivo de retomar las ideas transmitidas a lo largo del desarrollo y la introducción

Una conclusión consiste en sintetizar brevemente los puntos más relevantes, aportando los conocimientos explorados a lo largo del texto, pero teniendo el cuidado de no repetir exactamente lo que ya has escrito (¡evita la redundancia!), ni de anexar una nueva información que no se haya mencionado antes.

La idea es no dejar cabos sueltos para tu lector, aclarar la razón por que tu texto le debe importar y dejarle una impresión duradera.

Nos pasa en la vida real: los mejores recuerdos vienen de los buenos finales. No es sino que le eches un vistazo a tu propia vida para que veas que las memorias que guardas con más cariño y lujo de detalles, son aquellas cuyo final, no pudo haber sido mejor.

Y cuando esas vivencias te generan buenos recuerdos, de forma inconsciente (aunque a veces muy consciente), te dan ganas de volver a experimentar situaciones que generen el mismo nivel de agrado, por tanto, vas en busca de la sensación; ¿no es así?

Llevando esto a otro plano, de igual modo sucede con actividades como la escritura y la lectura.

Como lector, esperas terminar siempre con una buena impresión y aprendizaje, que te conlleve a buscar más contenidos de la misma especie.

Como escritor o productor de contenidos (en nuestro caso), necesitas siempre construir un texto que satisfaga al lector y le despierte la empatía y el interés con lo que acabas de exponerle.

Siendo un error que solemos cometer todos, la escritura no solo se trata de dar una buena impresión al comienzo, crear una buena trama en medio y olvidarnos de un buen final.

Es que… si tanto esfuerzo le ponemos a exponer nuestras ideas, ¿por qué no también cerrar con broche de oro?

Es por este motivo que hoy quiero dedicar este espacio para que reflexionemos sobre cómo hacer una conclusión excelente y garantizar la satisfacción de tus lectores.

También quiero que miremos juntos algunos consejos importantísimos que te ayudarán a crear las mejores conclusiones para textos como ensayos breves, cartas y, sobre todo, para contenidos de la internet, ya sea en estrategias de Marketing de Contenidos o en blogs personales 😉

¿Te parece?

¿Qué es una conclusión?

A veces sucede que, para definir un asunto, debemos recurrir primero a hablar de lo que no es. Y es esto, precisamente, lo que haré para definir lo que es una conclusión.

De forma errada, las conclusiones se han entendido como el resumen de todo lo que ya se ha expuesto en un texto, ¡y no es así! Una conclusión no es repetir las ideas, sino más bien, es una oportunidad clave para hacer énfasis en la idea o punto principal de un escrito.

En otras palabras, la conclusión puede ser definida como el momento adecuado para dejar una huella memorable en el lector.

El objetivo de esta parte del texto es recordarle por última vez, por qué es importante todo lo que le has expuesto, darle una explicación del porqué de los resultados obtenidos y dejarle la puerta abierta hacia otros temas y otras posibles áreas de interés a ser abordados en un futuro, pero que continúan ligados a tu aporte intelectual.

¡Dios mío! ¿Todo eso al mismo tiempo?

Sí. Nadie dijo que terminar es fácil, no lo es. Es de hecho la parte que más dificultades genera en el proceso entero de la escritura. Incluyendo, y a veces superando, a la crisis de la hoja en blanco.

¿Qué debe tener una conclusión?

Una conclusión se construye a partir de tres etapas: propósito, problema y posibilidad.

Vamos por cada una:

Propósito

Lo primero que una conclusión debe hacer, es esclarecerle al lector cualquier duda que aún pueda tener sobre el asunto abordado.

Es decir, en ella retomas los puntos principales, demostrando cómo solucionaste el problema. Esto sirve para que el lector no olvide qué fue el punto o los puntos más importantes que abordaste en el texto.

Problema

Una vez abarques los puntos importantes, debes demostrarle al lector que el escrito que acaba de leer, ofrece una solución real. ¿Cómo? Enfatizando la idea magna del texto; lo que querías demostrar.

Posibilidad

El conocimiento no es un asunto con punto final. Por el contrario, es algo que se construye indefinidamente y tu demostración en un texto, es solo un aporte a un tema aún mayor.

La conclusión, por su parte, es una oportunidad para invitar al lector a seguir sintiendo ganas de profundizar. Y esto puedes lograrlo, haciendo un llamado claro a algo que tu quieras que el lector haga.

Por ejemplo, invítalo a esperar la siguiente parte de tu escrito o condúcelo a otros contenidos que has creado con temas afines para que el lector pueda aprender más sobre el asunto.

Invítalo a aportar conocimiento en forma de comentario o simplemente a que ponga en práctica lo aprendido para así comprobar que lo que le has enseñado, funciona.

Una buena conclusión es tan importante cuanto una introducción. Hagamos un checklist antes de desarrollar a profundidad el tema, para que grabes en tu memoria los elementos que no pueden faltar, de ninguna manera, en la finalización de tus redacciones.

  1. Atender los 3 Ps: propósito, problema y posibilidad. (Se tratará más adelante)
  2. Destacar la idea principal: Asegúrate de enfatizar la idea central del texto.
  3. Resumir los puntos más fuertes: Despunta los puntos primordiales, demostrando cómo la lectura solucionó un problema.
  4. Tener una llamada a la acción: El objetivo es mantener el lector interesado y comprometido con tu texto.
  5. Crear expectativas: Busca persuadir el lector a leer más sobre el tema o asuntos relacionados.
  6. Enfatizar los beneficios: Muestra al lector cómo puede hacer uso del conocimiento que ha adquirido.

Además, el texto debe ser coherente, tanto en lo referente al tema cuanto en su estructura. Recuerda que el propósito de cada frase es incentivar al lector a que lea la siguiente, manteniendo su atención desde el título a la llamada a la acción.

¿Cómo hacer una conclusión? 3 pasos para lograrlo a la perfección

1. Escribe una oración de apertura

Huye de los clichés «En conclusión», «Para concluir», etc. Después de todo, el lector ya sabe que estás por concluir tu texto, ¿no es cierto?. En su lugar puedes usar, por ejemplo, «La evidencia que presentamos anteriormente demuestra que», «Finalmente…».

2. Evita las repeticiones

Aunque sí debes abordar los puntos principales, eso no significa que tienes que aburrir a tu lector repitiendo la misma información de forma abreviada.

Puedes usar frases como «Debido a», «Como puedes notar», «Por las razones que mencionamos», así estableces relación con las ideas sin volverlas a repetir y tienes espacio para concluir de una manera nueva y creativa.

3. Deja una impresión duradera

Las impresiones duraderas son aquellas que quedan en la mente del lector incluso después de terminar de leer el texto.

Puedes lograrlas haciendo preguntas provocativas, terminando con advertencias, evocando una imagen, haciendo una llamada a la acción, sugiriendo resultados y mucho más (¡inspírate en el apartado de tipos de conclusiones!)

¿Qué tan larga debe ser una conclusión?

Es una pregunta que realmente es muy abierta y sujeta a muchas variables para ser respondida. Realmente, la longitud de una conclusión depende del tipo de texto al que le estés apuntando, al tipo de público al que te estás dirigiendo y a la intensidad de la información que presentas.

Si es un artículo como este, por ejemplo, que es un escrito educativo para la internet entre 1000 y 1500 palabras, 2 párrafos es una buena extensión y suficiente para una conclusión.

Tratándose de una investigación, un texto tipo ensayo, tesis o un estudio profundo de longitud considerable, se plantea correcto que la conclusión sea entre 1 y 4 páginas.

Demos un repaso:

Sé que hemos abordado ciertas cosas sobre la conclusión y por ello siento que es una buena idea preparar una lista con asuntos que vale la pena incluir o no al hacerla:

Una conclusión NO debe:

  • añadir información nueva a la conclusión;
  • repetir todo lo que ya has dicho con menos palabras;
  • presentar nuevos argumentos;
  • mostrar poca confianza al exponer el argumento principal;
  • ser redundante;
  • ser incoherente en relación al asunto que abordaste en la estructura.

Una conclusión SÍ debe:

  • repasar puntos principales;
  • enfatizar la importancia de lo que quieres comprobar;
  • retomar el resultado y repercusión de forma concisa que dejó la idea principal;
  • motivar a continuar pensando sobre el tema;
  • invitar a realizar una siguiente acción por medio de sugerencias.

¿Ya conoces los asuntos a no olvidar de la introducción y desarrollo del texto? ¡Descarga la guía gratis para aprender!

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11 ejemplos de conclusiones que puedes implementar

A pesar de variar mucho de acuerdo con el tipo, el género textual y la persona para quién escribes, existen algunos principios de conclusiones que te pueden ayudar a la hora de elaborar el fin de tus producciones textuales. Mira algunos ejemplos que trajimos:

1. Conclusión que retoma la introducción

Este tipo de conclusión es el más clásico de todos. Imagínate la siguiente situación: has producido un texto sobre moda, en el que has afirmado en la introducción que la tendencia de la próxima estación es vestirse con ropas coloridas. La conclusión podría ser algo como:

«Así que sabiendo que la tendencia de la siguiente estación es vestirse mezclando diversos colores (retomando de un dato importante que has presentado anteriormente), podemos esperar looks mucho más alegres e intensos en los próximos meses.»

2. Conclusión con pregunta

Otro artificio interesante que puedes usar, es hacer una pregunta con un tono más desafiador para instigar tu lector y conducirlo para que tome una acción. Este ejemplo es más apropiado para los mensajes informales, por eso, recuerda siempre de verificar para quién escribirás.

Puedes usar «¿Que te ha parecido el artículo?» o «Y entonces, ¿te quedarás fuera de esta tendencia?». Deja que tu imaginación fluya y piensa bien en diferentes formas de motivar la interacción.

3. Conclusión con conjunciones

Conjunciones como «por lo tanto», «en suma», «de esa manera» y otras, son buenas opciones para dar conexión entre el desarrollo y la conclusión. Las conjunciones también son siempre bienvenidas a la hora de unir las ideas de un texto, una vez que dejan el contenido más organizado y fluido.

4. Conclusión con análisis/sugerencia

Algunos tipos de textos piden una opinión más firme del autor. Si ese es tu caso, la conclusión es un excelente espacio para que presentes un rápido análisis y, si es posible, hasta deja alguna sugerencia para quien está leyendo. Un ejemplo:

Después de aprender todos los tips para finalizar tus textos, te recomendamos que sigas practicando siempre, al fin y al cabo, ¡la mejor manera de mejorar tu escritura es poniéndote a escribir!

5. Conclusión predictiva

Esta es la conclusión que demuestra un pensamiento sobre el futuro, con base en hechos del presente. Es decir, hace suposiciones teniendo en cuenta las tendencias actuales.

6. Conclusión con anécdota

Concluir la historia con un hecho afortunado permite recuperar la idea central del texto usando la fantasía e imaginación del lector. Es muy útil cuando el propósito es dejar un recuerdo memorable.

7. Conclusión con breves afirmaciones

La conclusión con afirmaciones puede plantear los puntos principales de forma profundizada, representando el verdadero final del texto a través de una frase que suena como un eco para lo que se ha abordado anteriormente.

8. Conclusión reflexiva

Este tipo de conclusión trae, mediante el interrogante, la reflexión sobre las cuestiones no resueltas, los problemas que quedan en abierto o las hipótesis acerca del futuro. El objetivo aquí es dejar el lector pensativo acerca del tema abordado.

9. Conclusión con cita

Citar frases de personas famosas, especialmente si tienen relación con el tema tratado, otorga autoridad y sirve para expresar la conclusión a través de una increíble fuente de conocimiento.

10. Conclusión con solución de problema

Aquí se soluciona el problema principal presentado en el texto (o se sugieren soluciones), informando adecuadamente resoluciones que sean aplicables y afecten significativamente la conclusión.

11. Conclusión con analogía

Concluir con una analogía significa establecer al final una relación entre el tema abordado y una situación que tiene similitudes con él.

¡Abajo te dejamos una selección de contenidos para inspirarte a poner esos consejos en práctica!

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¿Cuál es la conclusión a la que llegamos del tema?

No es difícil cerrar ciclos cuando se tiene claro cuál ha sido el recorrido, ¿recuerdas? Una conclusión solo surge cuando la experiencia y la búsqueda de información resulta en conocimiento propio.

A la conclusión hay que imprimirle la misma fuerza que se le da a una introducción o a un cuerpo de texto.

Así como el objetivo de cada frase al interior de un texto es hacer que el lector vaya al siguiente, la conclusión se encarga de cerrar con lujo de detalles todo aquello que querías demostrar para que el lector crea en ti y vuelva por tu trabajo.

O por lo menos eso es lo que intentamos hacer aquí. Ayudar a las personas con la información que construimos desde la experiencia e investigación, en este caso: cómo hacer una conclusión, a partir de pasos sencillos y aplicables, para luego sugerirle que transmita lo que aprendió al respecto con sus propios escritos y despertarle el interés a continuar en el blog.

Te gustó el artículo? Entonces te invitamos a mejorar tu redacción con la lectura: ¿Estás escribiendo una introducción correctamente? 😉

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Valentina Giraldo
Responsable por la estrategia de Internacionalización de Rock Content.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Origen, transmisión y futuro: qué dice el estudio más completo sobre el COVID-19

Una revisión publicada en el Clinical Microbiology Reviews da cuenta de cómo desde el SARS en 2002 los coronavirus se asociaron con enfermedades importantes. Los investigadores aseguran que "el brote actual por el SARS-CoV-2 era esperado" y sugieren la aparición de futuros brotes del mismo virus

“El brote actual causado por el SARS-CoV-2 era, de hecho, esperado. Sin embargo, la verdadera pregunta es, ¿cómo estamos planeando contrarrestar la próxima epidemia zoonótica  que es probable que ocurra dentro de los próximos cinco a diez años o tal vez antes?”.


Un grupo de investigadores procedentes de India, Tailandia y Colombia analizaron que en las últimas décadas surgieron varias enfermedades nuevas en diferentes áreas geográficas, con patógenos que incluyen el virus del Ébola, el virus del Zika, el virus de Nipah y los coronavirus (CoV). “Recientemente, surgió un nuevo tipo de infección viral en la ciudad de Wuhan, China, y los datos de secuenciación genómica inicial de este virus no coinciden con CoV secuenciados previamente, lo que sugiere una nueva cepa de CoV (2019-nCoV), que ahora se denominó respiratoria aguda grave síndrome CoV-2 (SARS-CoV-2) -comenzaron a describir el origen de la actual pandemia-. Aunque se sospecha que la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) se origina en un huésped animal (origen zoonótico) seguido de transmisión de persona a persona, no se debe descartar la posibilidad de otras rutas”.

En comparación con las enfermedades causadas por CoV humanos previamente conocidos, “COVID-19 muestra una patogénesis menos grave pero una mayor competencia de transmisión, como es evidente por el número cada vez mayor de casos confirmados a nivel mundial”, aseguraron los expertos en cuya revisión abordaron epidemiología, diagnóstico y porvenir de este virus.

“Los CoV recientemente desarrollados representan una gran amenaza para la salud pública mundial. La aparición actual de COVID-19 es el tercer brote de CoV en humanos en las últimas 2 décadas -consideraron-. No estamos en condiciones de tratarlo eficazmente, ya que ni las vacunas aprobadas ni los medicamentos antivirales específicos para el tratamiento de infecciones humanas por CoV están disponibles. La mayoría de las naciones están haciendo esfuerzos para evitar una mayor propagación de este virus potencialmente mortal mediante la implementación de estrategias preventivas y de control”.

Y tras asegurar que “algunas opciones terapéuticas para tratar el nuevo coronavirus mostraron eficacia en estudios in vitro”, aseguraron que “hasta la fecha, estos tratamientos no se sometieron a ensayos clínicos aleatorios en animales o humanos, lo que limita su aplicabilidad práctica en la pandemia actual”.


Esta imagen de microscopio electrónico de transmisión sin fecha muestra al SARS-CoV-2 aislado de un paciente en Estados Unidos (NIAID-RML/Entregada vía Reuters)

Esta imagen de microscopio electrónico de transmisión sin fecha muestra al SARS-CoV-2 aislado de un paciente en Estados Unidos (NIAID-RML/Entregada vía Reuters) 


Los coronavirus pueden causar enfermedades clínicas en humanos que pueden extenderse desde el resfriado común a enfermedades respiratorias más graves como el SARS y el MERS. El SARS-CoV-2 fue designado para ser nombrado coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV), que determinó que el virus pertenece a la categoría de coronavirus relacionado con el síndrome respiratorio agudo severo y descubrió que este virus está relacionado con los SARS-CoV.

Los coronavirus codifican cuatro proteínas estructurales principales, a saber: espiga (S), membrana (M), envoltura (E) y nucleocápside (N).

Además de las proteínas estructurales importantes, el genoma del SARS-CoV-2 contiene ocho proteínas accesorias, y todas estas juegan un papel específico en la replicación viral.


Escenario mundial actual del SARS-CoV-2

Este nuevo virus es completamente diferente de los virus responsables de MERS-CoV y SARS-CoV. El SARS-CoV-2 recientemente surgido es un coronavirus del grupo 2B y las secuencias de su genoma obtenidas de pacientes comparten una similitud de secuencia del 79,5% con la secuencia de SARS-CoV.

Inicialmente, el epicentro de la SARS-CoV-2 pandemia fue China, que informó de un número significativo de muertes asociadas con COVID-19. Durante muchas semanas, Italia fue el centro de las preocupaciones con respecto al gran número de casos, pero ahora, los Estados Unidos es el país con el mayor número de casos.

El brote de COVID-19 también se asoció con graves impactos económicos a nivel mundial debido a la interrupción repentina del comercio mundial y las cadenas de suministro que obligaron a las empresas multinacionales a tomar decisiones que llevaron a pérdidas económicas significativas. El reciente aumento en el número de pacientes críticos confirmados con COVID-19 ya superó los suministros de cuidados intensivos, limitando los servicios de cuidados intensivos a sólo una pequeña porción de pacientes críticos. Esto también podría haber contribuido al aumento de la tasa de letalidad observada en el brote.


Sobre la transmisión, propagación y emergencia del SARS-CoV-2

El nuevo coronavirus se identificó dentro del primer mes (28 días) del brote. Esto es impresionantemente rápido en comparación con el tiempo necesario para identificar el SARS-CoV reportado en Foshan, provincia de Guangdong, China, que fue de 125 días. Inmediatamente después de la confirmación de la etiología viral, los virólogos chinos lanzaron rápidamente la secuencia genómica del SARS-CoV-2, que desempeñó un papel crucial en el control de la propagación de este nuevo coronavirus novedoso a otras partes del mundo. El posible origen del SARS-CoV-2 y el primer modo de transmisión de la enfermedad aún no se han identificado. El análisis del grupo inicial de infecciones sugiere que los individuos infectados tenían un punto de exposición común, un mercado de mariscos en Wuhan, provincia de Hubei, China. Los restaurantes de este mercado son conocidos por proporcionar diferentes tipos de animales salvajes para consumo humano.

Los esfuerzos para controlar la infección por SARS-CoV-2 utilizan estrategias definidas contra MERS y SARS (Joaquin SARMIENTO/AFP)

Los esfuerzos para controlar la infección por SARS-CoV-2 utilizan estrategias definidas contra MERS y SARS (Joaquin SARMIENTO/AFP)

Además, el mercado de mariscos de Huanan South China también vende animales vivos, como aves de corral, murciélagos, serpientes y marmotas y se cree que éste podría ser el punto donde ocurrió la transmisión zoonótica (del animal al humano). Aunque se alega que el SARS-CoV-2 se originó a partir de un huésped animal con mayor transmisión de persona a persona, la probabilidad de transmisión por alimentos debe descartarse con investigaciones adicionales, ya que es un posibilidad latente. Además, otras rutas potenciales y esperadas estarían asociadas con la transmisión, como en otros virus respiratorios, por contacto directo, o por contacto directo con superficies contaminadas. Aún así, es necesario determinar si la transfusión de sangre y el trasplante de órganos, así como las rutas transplacentarias y perinatales, son posibles rutas para la transmisión del SARS-CoV-2.

Según la experiencia con varios brotes asociados con virus emergentes conocidos, la mayor patogenicidad de un virus a menudo se asocia con una menor transmisibilidad. En comparación con los virus emergentes como el virus del Ébola, el H7N9 aviar, el SARS-CoV y el MERS-CoV, el SARS-CoV-2 tiene una patogenicidad relativamente baja y una transmisibilidad moderada. El riesgo de muerte entre las personas infectadas con COVID-19 se calculó utilizando el riesgo de mortalidad por infección (IFR). Se encontró que el IFR estaba en el rango de 0.3% a 0.6%, que es comparable al de una pandemia de influenza asiática anterior (1957 a 1958).

En particular, el reanálisis de la curva de pandemia de COVID-19 del grupo inicial de casos señaló una considerable transmisión de persona a persona. Se opina que el historial de exposición al SARS-CoV-2 en el mercado de mariscos de Wuhan se originó a partir de la transmisión de persona a persona; sin embargo, a la luz de la propagación zoonótica en COVID-19, es demasiado pronto para respaldar completamente esta idea. Después de la infección inicial, se observó transmisión de persona a persona con un número de reproducción preliminar (R0 ) estimado de 1.4 a 2.5, y recientemente se estima que es de 2.24 a 3.58.

Aunque las personas de todas las edades y sexos son susceptibles al COVID-19, las personas mayores con una enfermedad crónica subyacente tienen más probabilidades de infectarse gravemente. Recientemente, también se descubrió que las personas con infección asintomática actúan como fuente de infección para las personas susceptibles. Tanto los pacientes asintomáticos como sintomáticos secretan cargas virales similares, lo que indica que la capacidad de transmisión de pacientes asintomáticos o mínimamente sintomáticos es muy alta. Por lo tanto, la transmisión del SARS-CoV-2 puede ocurrir temprano en el curso de la infección. También se informaron manifestaciones clínicas atípicas en COVID-19 en el que el único síntoma que informa fue fatiga. Por lo tanto, los médicos deben estar atentos a la posible aparición de manifestaciones clínicas atípicas para evitar la posibilidad de un diagnóstico omitido. Se descubrió que la capacidad de transmisión temprana del SARS-CoV-2 es similar o ligeramente superior a la del SARS-CoV, lo que refleja que puede controlarse a pesar de la transmisibilidad moderada a alta.

La pandemia de COVID-19 no tiene ningún factor novedoso, aparte del patógeno genéticamente único y un posible reservorio adicional. La única diferencia es el momento de ocurrencia y la distinción genética del patógeno involucrado. Las mutaciones en el RBD de CoV facilitaron su capacidad de infectar a los hosts más nuevos, ampliando así su alcance a todos los rincones del mundo.


Coronavirus en humanos: SARS, MERS y COVID-19

La experiencia previa con los brotes de otros coronavirus, como el SARS y el MERS, sugiere que el modo de transmisión en COVID-19 es principalmente transmisión de persona a persona (Reuters/Lucy Nicholson)

La experiencia previa con los brotes de otros coronavirus, como el SARS y el MERS, sugiere que el modo de transmisión en COVID-19 es principalmente transmisión de persona a persona (Reuters/Lucy Nicholson)

La infección por coronavirus en humanos se asocia comúnmente con enfermedades respiratorias de leves a graves, con fiebre alta, inflamación severa, tos y disfunción de los órganos internos que incluso pueden conducir a la muerte. La mayoría de los coronavirus identificados causan el resfriado común en humanos. Sin embargo, esto cambió cuando se identificó el SARS-CoV, allanando el camino para formas graves de la enfermedad en humanos. La experiencia previa con los brotes de otros coronavirus, como el SARS y el MERS, sugiere que el modo de transmisión en COVID-19 es principalmente transmisión de persona a persona por contacto directo, gotitas y fómites. Estudios recientes demostraron que el virus puede permanecer viable durante horas en aerosoles y hasta días en superficies; por lo tanto, la contaminación por aerosoles y fómites podría desempeñar un papel potente en la transmisión del SARS-CoV-2.

El SARS es una enfermedad respiratoria viral causada por un CoV animal no reconocido anteriormente que se originó en los mercados húmedos del sur de China después de adaptarse al huésped humano, permitiendo así la transmisión entre humanos. El brote de SARS reportado en 2002 a 2003 tuvo 8.098 casos confirmados con 774 muertes totales y afectó gravemente a la región de Asia Pacífico, especialmente a China continental. Aunque la tasa de letalidad (CFR) del SARS-CoV-2 es menor que la del SARS-CoV, existe una grave preocupación relacionada con este brote debido a su similitud epidemiológica con los virus de la influenza.

El MERS es otra enfermedad respiratoria que se informó por primera vez en Arabia Saudita durante 2012. Se descubrió que la enfermedad tenía una tasa CFR de alrededor del 35%. El análisis de los conjuntos de datos disponibles sugiere que el período de incubación de SARS-CoV-2, SARS-CoV y MERS-CoV está en el mismo rango. El tiempo de incubación previsto más largo de SARS-CoV-2 es de 14 días. Por lo tanto, los individuos sospechosos se aíslan durante 14 días para evitar el riesgo de una mayor propagación. Aunque se informó una gran similitud entre la secuencia del genoma del nuevo coronavirus y los CoV similares al SARS, el análisis comparativo reconoció un sitio de escisión similar a la furina en la proteína SARS-CoV-2 S que es faltante en otros CoV similares al SARS.

La naturaleza altamente contagiosa del SARS-CoV-2 en comparación con la de sus predecesores podría ser el resultado de una mutación estabilizadora que ocurrió en el dominio similar a la proteína asociada a endosoma de la proteína nsp2.

El coronavirus es el ejemplo más destacado de un virus que cruzó la barrera de las especies dos veces de animales salvajes a humanos durante los brotes de SARS y MERS. También se sospecha la posibilidad de cruzar la barrera de especies por tercera vez en el caso de SARS-CoV-2 (COVID-19). Los murciélagos se reconocen como un posible huésped reservorio natural de la infección por SARS-CoV y MERS-CoV.

En el caso de COVID-19, existen dos posibilidades para la transmisión primaria: puede transmitirse a través de hosts intermedios, similar al del SARS y MERS, o directamente desde los murciélagos.


El SARS-CoV-2 invade el parénquima pulmonar, lo que produce una inflamación intersticial severa de los pulmones (Efe/Orlando Barría)

El SARS-CoV-2 invade el parénquima pulmonar, lo que produce una inflamación intersticial severa de los pulmones (Efe/Orlando Barría)

Patología clínica del SARS-CoV-2


La enfermedad causada por el SARS-CoV-2 también se denomina neumonía contagiosa específica grave (SSCP), neumonía de Wuhan y COVID-19. En comparación con el SARS-CoV, el SARS-CoV-2 tiene una patogénesis menos grave pero tiene una capacidad de transmisión superior, como lo demuestra el rápido aumento del número de casos en todo el mundo.

El SARS-CoV-2 invade el parénquima pulmonar, lo que produce una inflamación intersticial severa de los pulmones. Esto es evidente en las imágenes de tomografía computarizada (TC) como opacidad de vidrio esmerilado en los pulmones. Esta lesión inicialmente involucra un solo lóbulo pero luego se expande a múltiples lóbulos pulmonares. La evaluación histológica de las muestras de biopsia pulmonar obtenidas de pacientes infectados con COVID-19 reveló daño alveolar difuso, exudados de fibromixoides celulares, formación de membrana hialina y descamación de neumocitos, indicativos del síndrome de dificultad respiratoria aguda. También se descubrió que los pacientes infectados con SARS-CoV-2 a menudo tienen linfocitopenia con o sin anormalidades leucocitarias. El grado de linfocitopenia da una idea sobre el pronóstico de la enfermedad, ya que se encuentra positivamente correlacionada con la gravedad de la enfermedad.


Diagnóstico

Las pruebas de ARN pueden confirmar el diagnóstico de casos de COVID-19 con RT-PCR en tiempo real o secuenciación de próxima generación. En la actualidad, las técnicas de detección de ácido nucleico, como RT-PCR, se consideran un método eficaz para confirmar el diagnóstico en casos clínicos de COVID-19. Varias compañías en todo el mundo se están centrando actualmente en desarrollar y comercializar kits de detección de ácido nucleico específicos para SARS-CoV-2. Múltiples laboratorios también están desarrollando su propia RT-PCR interna. Uno de ellos es el kit de detección de ácido nucleico SARS-CoV-2 producido por Shuoshi Biotechnology (método de PCR de doble fluorescencia).

Las cargas virales de SARS-CoV-2 se midieron usando RT-PCR cuantitativa específica de N-gen en muestras de hisopo de garganta y esputo recolectadas de individuos infectados con COVID-19. Los resultados indicaron que la carga viral alcanzó su punto máximo alrededor de cinco a seis días después del inicio de los síntomas. En otro estudio, se encontró que la carga viral es mayor en los hisopos nasales que en los hisopos de garganta obtenidos de pacientes sintomáticos con COVID-19.

Aunque inicialmente se pensó que la carga viral se asociaría con malos resultados, algunos informes de casos mostraron individuos asintomáticos con altas cargas virales. Recientemente, se determinó la carga viral en hisopos nasales y de garganta de 17 pacientes sintomáticos, y se registraron mayores cargas virales poco después del inicio de los síntomas, particularmente en la nariz en comparación con la garganta.

Los resultados de los estudios relacionados con las cargas virales de SARS-CoV-2 reflejan la replicación activa de este virus en el tracto respiratorio superior y la eliminación viral prolongada después de que los síntomas desaparecen, incluso a través de las heces. Por lo tanto, la definición de caso actual debe actualizarse junto con una reevaluación de las estrategias que se adoptarán para contener la propagación del brote de SARS-CoV-2.

El diagnóstico de COVID-19 se puede realizar mediante el uso de muestras del tracto respiratorio superior recogidas con hisopos nasofaríngeos y orofaríngeos. Sin embargo, estas técnicas están asociadas con riesgos innecesarios para los trabajadores de la salud debido al contacto cercano con los pacientes. Del mismo modo, se informó que un solo paciente con una alta carga viral contaminó toda una sala de endoscopia al eliminar el virus, que puede permanecer viable durante al menos tres días y se considera un gran riesgo para los pacientes no infectados y los trabajadores de la salud.

Aunque se descubrió que las cargas virales en las muestras de heces son menores que las de las muestras respiratorias, se deben seguir estrictas medidas de precaución al manipular muestras de heces de pacientes sospechosos o infectados con COVID-19. Los niños infectados con SARS-CoV-2 experimentan solo una forma leve de enfermedad y se recuperan inmediatamente después del tratamiento. Recientemente se descubrió que las muestras de heces de niños infectados con el SARS-CoV-2 que dieron resultados negativos de hisopos de garganta fueron positivas dentro de los diez días posteriores a los resultados negativos. Esto podría provocar la transmisión fecal-oral de infecciones por SARS-CoV-2, especialmente en niños.

La infección por SARS-CoV-2 también puede confirmarse mediante aislamiento y cultivo. Se descubrió que el cultivo de células epiteliales de las vías respiratorias humanas era útil para aislar SARS-CoV-2. El control eficiente de un brote depende del diagnóstico rápido de la enfermedad.

La TC de tórax es una herramienta de diagnóstico ideal para identificar la neumonía viral. La sensibilidad de la TC de tórax es muy superior a la de los exámenes de rayos X. Los hallazgos de la TC de tórax asociados con pacientes infectados con COVID-19 incluyen infiltración en parches característica que luego progresa a opacidades en vidrio esmerilado. Las manifestaciones tempranas de la neumonía por COVID-19 podrían no ser evidentes en la radiografía de tórax por rayos X.


Vacunas, terapéuticas y drogas

En las últimas décadas, se vieron varios intentos de desarrollar una vacuna contra coronavirus humanos utilizando la proteína S como objetivo (Reuters/Dado Ruvic/Ilustración)

En las últimas décadas, se vieron varios intentos de desarrollar una vacuna contra coronavirus humanos utilizando la proteína S como objetivo (Reuters/Dado Ruvic/Ilustración)

Se están realizando varios intentos para diseñar y desarrollar vacunas para la infección por CoV, principalmente dirigidas a la glucoproteína espiga. Sin embargo, debido a la gran diversidad de variantes antigénicas, la protección cruzada que brindan las vacunas es significativamente limitada, incluso dentro de las cepas de un subgrupo filogenético.

Debido a la falta de una terapia antiviral y vacunas efectivas en el escenario actual, necesitamos depender únicamente de la implementación de medidas efectivas de control de infecciones para disminuir el riesgo de posible transmisión nosocomial.

Recientemente, el receptor del SARS-CoV-2 se estableció como la enzima convertidora de angiotensina humana 2 (hACE2), y se descubrió que el virus ingresaba a la célula huésped principalmente a través de la endocitosis.

La mayoría de las opciones y estrategias de tratamiento que se están evaluando para el SARS-CoV-2 se tomaron de experiencias anteriores en el tratamiento del SARS-CoV, MERS-CoV y otras enfermedades virales emergentes. Se explotaron varias estrategias terapéuticas y preventivas, incluidas vacunas, inmunoterapéuticos y medicamentos antivirales, contra los brotes previos de CoV (SARS-CoV y MERS-CoV). Estas valiosas opciones ya fueron evaluadas por su potencia, eficacia y seguridad, junto con varios otros tipos de investigaciones actuales que impulsarán la búsqueda de agentes terapéuticos ideales contra COVID-19.

En las últimas décadas, se vieron varios intentos de desarrollar una vacuna contra coronavirus humanos utilizando la proteína S como objetivo. Sin embargo, las vacunas desarrolladas tienen una aplicación mínima, incluso entre cepas del virus estrechamente relacionadas, debido a la falta de protección cruzada. Esto se debe principalmente a la gran diversidad existente entre las diferentes variantes antigénicas del virus. Las contribuciones de las proteínas estructurales, como las proteínas de espiga (S), matriz (M), envoltura pequeña (E) y nucleocápside (N), del SARS-CoV para inducir inmunidad protectora se evaluaron expresándolas en un virus de parainfluenza recombinante vector tipo 3 (BHPIV3). Es de destacar que el resultado fue concluyente de que la expresión de proteínas M, E o N sin la presencia de proteína S no conferiría ninguna protección notable, con la ausencia de anticuerpos neutralizantes de SARS-CoV detectables en suero.

La identificación de la región inmunodominante entre las subunidades y dominios de la proteína S es crítica para desarrollar una vacuna eficaz contra el coronavirus.

Científicos de todo el mundo se esfuerzan por desarrollar vacunas que funcionen con una inmunidad protectora robusta contra COVID-19. Los candidatos a vacunas, como la vacuna mRNA-1273 SARS-CoV-2, la vacuna de coronavirus de ADN INO-4800 y la vacuna candidata a vector de adenovirus tipo 5 (Ad5-nCoV), son algunos ejemplos en ensayos clínicos de fase I, mientras que la vacuna de ARN autoamplificadora , la vacuna COVID-19 recombinante oral, BNT162, la vacuna COVID-19 de origen vegetal y la vacuna COVID-19 del péptido Ii-Key están bajo ensayos preclínicos. Del mismo modo, la OMS, en su sitio web oficial, mencionó una lista detallada de los agentes de vacuna COVID-19 que están bajo consideración. Están en curso diferentes fases de ensayos para vacunas con virus vivos atenuados, vacuna inactivada con alumbre de formaldehído, vacuna de vector de adenovirus tipo 5, vacuna de ARNm encapsulada en LNP, vacuna de plásmido de ADN y proteína S, trímero S y péptido Ii-Key como una proteína subunitaria. vacuna, entre otros.

El proceso de desarrollo de la vacuna generalmente toma aproximadamente diez años, en el caso de vacunas inactivadas o atenuadas vivas, ya que implica la generación de datos de eficacia a largo plazo. Sin embargo, esto se redujo a cinco años durante la emergencia de Ébola para las vacunas de vectores virales. En la urgencia asociada con los brotes de COVID-19, se espera una vacuna para fines de este año.

Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico con licencia para las infecciones por MERS y SARS-CoV (Shutterstock)

Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico con licencia para las infecciones por MERS y SARS-CoV (Shutterstock)

La naturaleza recurrente de los brotes de coronavirus exige el desarrollo de una vacuna pan-coronavirus que pueda producir anticuerpos de reacción cruzada. Sin embargo, el éxito de una vacuna de este tipo depende en gran medida de su capacidad para proporcionar protección no solo contra las versiones actuales del virus, sino también contra las que probablemente surjan en el futuro. Esto se puede lograr mediante la identificación de anticuerpos que puedan reconocer epítopos relativamente conservados que se mantienen como tales incluso después de la aparición de variaciones considerables.

Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico con licencia para las infecciones por MERS y SARS-CoV, y el enfoque principal en entornos clínicos sigue siendo la disminución de los signos clínicos y la prestación de atención de apoyo. Los medicamentos efectivos para tratar a los pacientes con COVID-19 incluyen remdesivir, lopinavir / ritonavir solos o en una combinación con interferón beta, plasma convaleciente y anticuerpos monoclonales (MAb); sin embargo, los problemas de eficacia y seguridad de estos medicamentos requieren ensayos clínicos adicionales. Además, el uso de hidroxicloroquina y tocilizumab por su papel potencial en la modulación de las respuestas inflamatorias en los pulmones y el efecto antiviral se propuso y discutió en muchos artículos de investigación. Aún así, no se han publicado ensayos clínicos infalibles.

Los esfuerzos para controlar la infección por SARS-CoV-2 utilizan estrategias definidas contra MERS y SARS, junto con la adopción y el fortalecimiento de algunas medidas de precaución debido a la naturaleza desconocida de este nuevo virus.

Los pacientes con COVID-19 que muestran signos graves son tratados sintomáticamente junto con oxigenoterapia. En tales casos donde los pacientes progresan hacia la insuficiencia respiratoria y se vuelven refractarios a la oxigenoterapia, se necesita ventilación mecánica. El shock séptico inducido por COVID-19 puede manejarse proporcionando un soporte hemodinámico adecuado.

Actualmente se están evaluando varias clases de medicamentos por su posible acción terapéutica contra el SARS-CoV-2. Los agentes terapéuticos que tienen actividad anti-SARS-CoV-2 se pueden clasificar ampliamente en tres categorías: medicamentos que bloquean la entrada del virus en la célula huésped, medicamentos que bloquean la replicación viral, así como su supervivencia dentro de la célula huésped, y medicamentos que atenúan la respuesta inmune exagerada del huésped. Una tormenta de citoquinas inflamatorias se ve comúnmente en pacientes críticos con COVID-19. Por lo tanto, pueden beneficiarse del uso de un tratamiento antiinflamatorio oportuno.

Los medicamentos antivirales de amplio espectro reutilizados que tienen usos comprobados contra otros patógenos virales pueden emplearse para pacientes infectados con SARS-CoV-2. Estos poseen beneficios de fácil accesibilidad y actividades farmacocinéticas y farmacodinámicas reconocidas, estabilidad, dosis y efectos secundarios.

Varias clases de medicamentos antivirales utilizados habitualmente, como el oseltamivir (inhibidor de la neuraminidasa), el aciclovir, el ganciclovir y la ribavirina, no tienen ningún efecto sobre COVID-19 y, por lo tanto, no se recomiendan.

Inmunización pasiva y terapia con anticuerpos

La inmunoterapia pasiva con plasma convaleciente es otra estrategia que se puede utilizar para tratar pacientes críticos con infección por COVID-19 (Reuters/Essam Al-Sudani)

La inmunoterapia pasiva con plasma convaleciente es otra estrategia que se puede utilizar para tratar pacientes críticos con infección por COVID-19 (Reuters/Essam Al-Sudani)

Los anticuerpos monoclonales (MAb) pueden ser útiles en la intervención de la enfermedad en individuos expuestos a CoV. Los pacientes que se recuperaron del SARS mostraron fuertes anticuerpos neutralizantes contra esta infección por CoV.

La inmunización pasiva empleando anticuerpos más débiles y fuertemente neutralizantes proporcionó una protección considerable en ratones contra un desafío letal MERS-CoV.

Los MAb específicos de RBD apropiados pueden reconocerse mediante un análisis relativo de RBD de SARS-CoV-2 al de SARS-CoV, y los MAbs específicos de RBD de SARS-CoV neutralizantes cruzados podrían explorarse por su efectividad contra COVID-19 y más necesitan ser evaluados clínicamente. La compañía estadounidense de biotecnología Regeneron está tratando de reconocer MAb potentes y específicos para combatir COVID-19.

La inmunoterapia pasiva con plasma convaleciente es otra estrategia que se puede utilizar para tratar pacientes críticos con infección por COVID-19.

En un estudio de caso en cinco pacientes gravemente enfermos con síntomas de neumonía severa debido a COVID-19, se descubrió que la administración convaleciente de plasma es útil en pacientes que se recuperan con éxito. El plasma convaleciente que contiene un título de anticuerpo ELISA (suero) específico de SARS-CoV-2 superior a 1: 1,000 y un título de anticuerpo neutralizante más significativo que 40 se recogió de los pacientes recuperados y se usó para transfusión de plasma dos veces en un volumen de 200 a 250 ml el día de la recogida. En la actualidad, el tratamiento para la sepsis y el SDRA implica principalmente la terapia antimicrobiana, el control de la fuente y la atención de apoyo. Por lo tanto, el uso de plasma terapéutico de intercambio puede considerarse una opción en el manejo de condiciones tan severas. Se pueden diseñar ensayos aleatorios adicionales para investigar su eficacia.

Entre las observaciones finales, los investigadores destacaron que “varios años después de la epidemia mundial de SARS, la actual pandemia de SARS-CoV-2 / COVID-19 sirvió como un recordatorio de cómo los nuevos patógenos pueden emerger y propagarse rápidamente a través de la población humana y eventualmente causar graves crisis de salud pública”.

“Nuestro conocimiento de la mayoría de los CoV de murciélagos es escaso, ya que estos virus no se aislaron y estudiaron, y los estudios extensivos sobre dichos virus generalmente solo se realizan cuando están asociados con brotes de enfermedades específicas -enfatizaron-. El siguiente paso después del control del brote de COVID-19 en China debe centrarse en la detección, identificación, aislamiento y caracterización de los CoV presentes en las especies silvestres de China, particularmente en los murciélagos”. Para ellos, “tanto in vitro como in vivo se deben realizar estudios para evaluar el riesgo de futuras epidemias”.